Avelino Cachafeiro se convirtió en un mito en vida debido a su gran dominio de la gaita. Junto a sus hermanos Castor y Bautista militó en los Gaiteiros de Soutelo, una banda que marcó una época en Galicia y llevó la música del país por toda España y América.
12 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La reciente edición de las grabaciones de los gaiteiros de Soutelo de Montes por parte del sello discográfico Ouvirmos ha permitido el acceso de los aficionados a la música de raíz tradicional a las composiciones de una de las bandas más famosas de la historia de Galicia. Según recoge el historiador Juanjo Fernández en el completo libreto que acompaña al disco, los hermanos Cachafeiro (Avelino, Castor y Bautista) empezaron tocando como cuarteto acompañados por su padre, Fermín, en 1919. Al poco tiempo de comenzar su carrera, su maestría era tal que fueron agasajados con un coche (concretamente un Ford) por el adinerado dueño de un pazo de Maceda tras haber presenciado una actuación suya. El regalo era todavía más inusitado si se piensa que en los años veinte ni siquiera había carreteras asfaltadas en aquella zona del país. Pocos años después, Galicia se les había quedado pequeña, y sus actuaciones se habían extendido al resto de España. Avelino había sido elevado a la categoría de estrella en las celebraciones del Apóstol de 1924, cuando fue designado como mejor gaiteiro de Galicia por un jurado en el que figuraban personalidades como Castelao, Vicente Risco y Otero Pedrayo. Cinco años después, el prestigio que habían alcanzado los gaiteiros de Soutelo les permitía realizar una gira de un mes por diversas ciudades de América. El inicio de la Guerra Civil sorprendió al grupo en los Juegos Florales de Barcelona. Dentro de la confusión que reinaba en la Ciudad Condal en aquellos días, las autoridades republicanas enviaron al combo a Madrid para que entretuviese a las tropas leales al Gobierno. Los Gaiteiros de Soutelo consiguieron dirigirse desde allí a Viena y luego viajaron a París, desde donde acabaron retornando a Galicia después de pasar por Portugal. En Lisboa, un policía comprobó los visados de la banda, sellados en España por la CNT, y preguntó: «¿Son vermellos?». A lo que Francisco Viéitez, sustituto en aquella época de Bautista Cachafeiro, fallecido en 1933, respondió: «Non señor, que somos de Soutelo de Montes». Interrupción de la carrera Tras las vicisitudes sufridas durante la Guerra Civil, los Gaiteiros de Soutelo interrumpieron su trayectoria artística. Avelino Cachafeiro desoyó las numerosas invitaciones que recibió para que la banda actuase, y su hermano Castor se marchó a Caracas en 1952 como maestro de escuela. Allí fundó varios grupos de gaitas, entre las que destacó el famoso Cuerpo de Gaitas Celta, que dirigió hasta su muerte, en 1992. Taller de ataúdes Avelino permaneció en Soutelo al frente de varios negocios: una funeraria que incluía un taller de ataúdes a los que el propio gaiteiro realizaba el tallado final, una primitiva gasolinera y una sala de fiestas que también se utilizaba como cine. Además de ofrecer esporádicos conciertos en los que Avelino ya ejercía de mito en vida, el músico cultivó otras facetas artísticas como la edición de un libro de poemas (Voando coas aas da vida), con prólogo de Otero Pedrayo, y diversas obras de pintura y escultura que realizó hasta su fallecimiento, un día como hoy de 1972. A pesar de que físicamente no está, el espíritu de Avelino se recuerda cada año en la Festa do Gaiteiro de Soutelo de Montes.