NO ME GUSTA escribir de política y lo evito. Me refiero, claro, a la política en su sentido más vulgar, a los juegos que los profesionales de la cosa pública se traen entre sí para hacerse con el poder o para mantenerlo. En todo caso, hoy hablaría del ex canciller Schroeder y de la escandalera que se ha organizado en Alemania por el modo en que el hombre se ha montado su retiro con esa petrolera rusa que ahora le paga antiguos favores con un módico sueldo de cien millones de las antiguas pesetas al mes. Muy socialdemócrata. Quizá por eso la noticia apenas interesa a determinados medios de comunicación. Pero hoy tengo que decir algo de Bono. Reconozco que no simpatizo con el personaje. Alguien lo definió, exagerando, como el único católico no creyente, pero practicante, de este país. Por lo que se ve, no bastaba, y le aplicaron la misma medicina que, quizá, espera a Paco Vázquez: primero lo nombraron ministro para controlarlo y para que dejara de depender de sí mismo ?de sus mayorías absolutas manchegas, como Paco dependía de las coruñesas? y después... después o se sometía o lo destituían. Es muy libre ZP de anular como quiera a sus disidentes. No seré yo quien se lo recrimine.