Todos en la oposición

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

SUPONGO que a los ciudadanos desinteresados por la vida pública, esos que echan una ojeada muy por encima a algunos contenidos del periódico, les costará trabajo diferenciar al Gobierno autonómico de la oposición. Incluso a los que seguimos con cierta atención el aburrido deambular de nuestros políticos por la cuerda floja nos resulta complicado discernirlo en ocasiones. Me ha ocurrido por última vez con el debate parlamentario sobre ordenación del territorio y urbanismo. Donde, por cierto, Pérez Touriño arremetió con dureza contra quienes planifican en Galicia sobre la base de previsiones exageradas de crecimiento. Valen más los hechos que las palabras, y el presidente mantiene en un alto cargo al máximo responsable de que tal desmán se prevea para Vigo, a través del nuevo PXOM. Incoherencia manifiesta, porque además conocía tal hecho cuando produjo el nombramiento. Pero yendo al fondo de la cuestión, si pusiéramos en hilera la ristra de descalificaciones que Pérez Touriño ha hecho de la gobernación del PP en la cuestión a debate, el camino que se podría construir sería tan largo que nos llevaría muy lejos de la comunidad. No es la primera vez, y me temo que no será la última, que el presidente de la Xunta se dedica a examinar con dureza acciones pasadas, hasta el punto de que más parece estar en campaña electoral que gobernando. Los electores probablemente tuvieron en cuenta esos errores para que la oposición esté donde está, aunque Touriño dé a veces la impresión de que no sabe cuál es su puesto. Entre eso y su afán de pregonar varias veces cuanto pequeño avance consigue o está a punto de lograr, corre el riesgo de ganarse cualquier día el apelativo de míster Tedio . ¿Acaso no podía dejar a su equipo que vendiera los pequeños logros y reservarse él para las grandes ocasiones? Touriño no está acertando en este punto de vestirse con el ropaje de la oposición, que no creo que sea bueno para nadie. Quizá es que tiene demasiados técnicos a alrededor y una lamentable carencia de políticos.