Buffet

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

WARREN Buffet, el hombre más rico del mundo después de Bill Gates, es un adinerado muy generoso a la hora de dar consejos y convencernos de que lo que él ha hecho está al alcance de cualquiera. ¿La fórmula? No la oculta. «Os diré cómo ser ricos -explica Buffet-: sed audaces cuando otros sean cautelosos, y sed cautelosos cuando otros sean audaces». Pero, si no le basta a usted con este principio, tiene otros (como bien dijo Groucho Marx). Por ejemplo, «la mayoría de los hombres prefieren morir antes que pensar», y el secreto del éxito, claro, como bien interpretó mi amigo Indalecio Díaz, está en lo contrario: en «pensar, pensar hasta que duela». Ahora me explico yo a esas personas de Mali o Senegal que parecen pensadores de Rodin mientras cavilan por qué frontera pasar a Europa y hacerse ricos. Discípulos anónimos -pero adelantados- de Buffet, quien, según el premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, es lo más próximo a un genio de las inversiones que podemos ver. ¿Quiere usted otros principios básicos? Son gratis. «Yo sólo invierto en negocios que entiendo». «Contrata bien y gestiona poco». Etcétera. Pero, créanme, la única razón para escucharlo es que tiene una fortuna de 44.000 millones de dólares.