DE todas las edades y condiciones sociales. De variada formación cultural y procedencia. La violencia doméstica no tiene perfil, sólo víctimas y culpables. Vigo ha sido trágico escenario de siete detenciones por malos tratos en sólo una semana, más de treinta intervenciones policiales en lo que va de año y un cajón de nuevas denuncias que ronda ya el centenar. El suma y sigue de los titulares revela al menos tres dramas. Uno, el de las mujeres atenazadas por la barbarie. Otro, el de los hijos de los hogares rotos. Y el tercero, el drama social: ni el escarnio público, ni el presumible interés policial, ni siquiera las campañas gubernamentales son capaces de atajar un problema al que se le presumía que la educación y el nivel de vida tenían que poner límites cada vez más estrechos.