LA VICEPRESIDENTA María Teresa Fernández de la Vega inició el domingo pasado una visita oficial a África, que la llevó a Kenia y después a Mozambique.
11 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En su primer día en Nairobi, la vicepresidenta recorrió el barrio de Kibera, donde se hacinan en situación de extrema pobreza cerca de un millón de personas y donde la esperanza de vida no alcanza los 46 años. Quería conocer el trabajo realizado por una oenegé con la que colabora la Agencia Española de Cooperación Internacional. Debió de causarle tal impacto lo que vio en Kibera que confesó después que para ella «hay un antes y un después» de esta visita. Ese mismo día, suscribió con el Gobierno de Kenia un crédito FAD (de ayuda al desarrollo) de 14 millones de euros para reformar y equipar el Hospital Nacional de Nairobi. El atuendo La Voz informó el día 6, lunes, de la llegada de la vicepresidenta a Nairobi, en la sección de Sociedad, en Hechos y figuras , la columna de Alba Díaz-Pachín. Bajo el título «En Kenia y con katiuskas», le dedicó a María Teresa Fernández de la Vega el arranque de la columna. Esta nota fue objeto de crítica por una lectora, que la juzgó «lamentable» por su tono y contenido. «El objetivo de este viaje -escribe Isabel S. Torre- es comprometer la ayuda de España en la lucha contra la pobreza, la enfermedad y la marginación de África. En Nairobi, la vicepresidenta anunció que a la ayuda española de 29 millones de euros para luchar contra el sida, la tuberculosis y la malaria se iban a añadir otros 20 millones. Alba Díaz-Pachín no menciona nada de eso, pero se dedica a hablar de las katiuskas que llevaba la vicepresenta ("una de las ministras del Vogue "), "que combinaban perfectamente con el resto de su atuendo"». Más seriedad «Es lamentable -continúa la lectora- trivializar una información que trata de solidaridad con un país pobre y necesitado de ayuda. Decir de la vicepresidenta que "parece que pasea por el bulevar de la fama de Kibera" y pasar por alto el cometido de su visita me parece bochornoso. Me gustaría que La Voz informase con más seriedad de los temas y frivolizase con cosas menos serias». La lectora concluye con dos preguntas: «Si en vez de vicepresidenta hubiese sido un vicepresidente, ¿Alba Díaz-Pachín hablaría de su vestido y de sus katiuskas?, ¿empezaría la crónica diciendo que "el vicepresidente vale tanto para un roto como para un descosido?"». Traslado estas consideraciones a Alba Díaz-Pachín, como firmante del artículo, quien nos remite una larga respuesta. «Desde hace más de cinco años -explica-, la sección de Hechos y figura s intenta presentar una visión refrescante y divertida de la actualidad del día o, mejor dicho, de una parte de ella. No es normal encontrar noticias relevantes ni tonos neutros en esta crónica, como bien saben la mayor parte de los lectores habituales». »El pasado domingo, las imágenes llegadas de la vicepresidenta en Kenia se barajaron como fotografías para ilustrar la crónica de Hechos y figuras . Tras comprobar que la sección de Nacional no iba a utilizar el asunto, escogimos una fotografía de la vicepresidenta y la dimos a un tamaño superior al habitual, precisamente por su singularidad. El comentario se ciñó precisamente al atuendo de la vicepresidenta, un aspecto evidentemente frívolo, pero no por ello desdeñable. »En la página 22, una breve nota informaba de la cesión económica por parte de España al fondo contra el sida, la malaria y la tuberculosis, es decir, la parte seria de la visita. ¿Qué era más importante, la ayuda española o la imagen de la ministra vestida con ropajes africanos y katiuskas? Es discutible, sin duda. Mi opinión es que muchísimos lectores hubieran pasado sin dedicar atención a la noticia de la cesión de fondos contra el sida, en tanto que la mayor parte se detuvieron a observar la poco común fotografía de María Teresa Fernández de la Vega. »La duda de la lectora sobre si la crónica hubiera sido similar en el caso de tratarse de un ministro tiene una respuesta mucho más clara: por supuesto que sí. »Por otro lado, María Teresa Fernández de la Vega apareció citada durante los días anteriores y posteriores a la publicación de la foto por todo el periódico y sin que se efectuara mención alguna a su atuendo, sino a sus declaraciones. Es decir, el tratamiento que recibe la vicepresidenta es el normal. Su aparición en Hechos y figuras es lo extraordinario, como lo era, sin duda, su atuendo». «Por último -concluye-, quisiera recordar a la lectora que la misma libertad con la que ella analiza nuestro periódico es la que usamos nosotros para decidir cómo seleccionar o enfocar una noticia».