En fin...

FRANCISCO SÁNCHEZ

OPINIÓN

LA MENTIRA, como toda violencia, genera siempre una escalada. La disposición del Ministerio de Justicia del pasado día 3 que sustituía los términos padre y madre por los de progenitor A y B parece un ejemplo claro. La mentira inicial de llamar matrimonio a algo que no lo es, precisamente porque no se da la diferencia de sexos, termina en negar las dos palabras más queridas, las primeras que aprendemos, para sustituirlas por una sola y también falsa: progenitor . O sea, un matrimonio que no es matrimonio formado por unos progenitores que no procrean. Pero la mentira no sólo engendra mentira, sino también burocracia y barullo. Así, primero se borra la diferencia padre-madre, por la vía de un nuevo humanismo algebraico, «A» y «B», que evita la referencia al sexo, para recuperarla, luego, más abajo: en la casilla donde antes se declaraba la profesión se registrará ahora el sexo. Por ventura, la escalada irracional ha resultado insoportable y han rectificado. Ahora en lugar de un registro tendremos dos (el tradicional y el de los «progenitores» falsos), que harán más patente, sin querer, que matrimonios y uniones homosexuales son dos cosas completamente distintas. Deben de estar contentos... pacosanchez@lavoz.es