Mozos en el mar

| UXÍO LABARTA |

OPINIÓN

COINCIDEN estos días dos noticias: apenas una décima parte de los trabajadores del mar tienen menos de treinta años, y un tercio están próximos a la jubilación. Frente a esta realidad, dos jóvenes, de 17 y 18 años, han muerto en Doniños, en la procura del percebe. Alguien indica: carecían de permiso de extracción y eran jóvenes e inexpertos, no profesionales. Uno gallego, otro uruguayo. La segunda noticia da cuenta de la necesidad. La primera constata la huida del trabajo marinero, destrozando mitos. Ambas generan preguntas. Unas encuentran respuestas en las condiciones socioeconómicas, en la falta de empleo juvenil, en las carencias sociales de nuestra sociedad. Situaciones que hicieron de nuestros recursos marisqueros el seguro de desempleo, o su complemento, para los que viven en zonas costeras. Pero hay otras sin respuesta. ¿Como habrían podido estos mozos acceder a un permiso de extracción? ¿Qué oportunidades se les ofrecen a los jóvenes para incorporarse a una organización, cofradía o agrupación, con derechos de acceso a los recursos? ¿Cómo se puede resolver, administrativamente, políticamente, el conflicto social que subyace entre la propiedad común, colectiva de los recursos marisqueros, pesqueros, y la apropiación individual de los beneficios de su explotación? ¿La regulación de la explotación es capaz de resolver estos problemas? ¿Los tuvo en cuenta alguna vez? ¿Las sucesivas comisiones parlamentarias y las acciones normativas que se han desarrollado para erradicar el furtivismo consideraron las particularidades de aquellos que deseaban incorporarse por primera vez a esta actividad? Uno no duda que las medidas anunciadas en sede parlamentaria por las autoridades pesqueras tengan sus efectos en la mejora de las condiciones de trabajo para quienes desarrollan trabajo por cuenta ajena, pero no se observan soluciones para aquellos que desean, como autónomos, acceder a la explotación de los recursos marisqueros. Cierto que en una explotación contingentada y regulada en sus derechos de explotación es posible acudir al mercado de tales derechos, pero no parece que, ni aun si fuere tal mercado transparente y regulado, puedan acceder a él los mozos del mar.