UNA MUESTRA de adonde está dispuesta a llegar nuestra talantosa izquierda la dio esta semana doña Carmen Cafarell, directora general de la ruinosa televisión pública. En un telediario de supuesta actualidad metió imágenes subliminales del líder de la oposición entre fotografías de las humillaciones de la prisión de Abu Ghraib acontecidas hace tres años, con los culpables juzgados y ya condenados por las autoridades estadounidenses. No dan puntada sin hilo, deforman y reconstruyen la realidad hasta extremos impensables. Es su particular especialidad. Como están en el poder creen que la gente es tonta, piensan que en caso contrario no habrían sido elegidos. O que está asustada y tragará todo lo que les echen. Solo así se explica que Zapatero se haya tomado la licencia de comer en casa del jefe de la oligarquía financiera catalana para preparar la opa de Gas Natural sobre Endesa. En esa misma clave hay que entender su ausencia en el congreso de las víctimas del terrorismo. Así como la ofensiva para desalojar magistrados incómodos y bridar al Poder Judicial cara a la rendición ante nacionalistas y terroristas de todos los colores; humillación vendida como política de altura para una paz asimétrica y perpetua. El CIS, organismo demoscópico gubernamental que nos aleccionó con una previsible participación del 80% en el referéndum europeo, cuando en realidad apenas superó el 50%, cuenta que al gobierno las incoherencias no le pasan factura, que resiste; que la ciudadanía sigue alelada y que prácticamente no nos interesa nada de lo que pasa salvo el miedo y el ombligo. Ni siquiera nos preocupa el país. Nos sugiere que cada uno debe mirar a los demás como estúpidos egoístas, aunque individualmente podamos no sentirnos representados en la degradación general. Nos van a volver zombis. Primero Zapatero se presenta como adalid del invento de la Alianza de Civilizaciones, pero hace solo unos días se negó a participar en la Cumbre de Túnez de la susodicha Alianza a la que asistió toda la Liga Árabe. Y para más confusión ahora Moratinos filtra una carta de Condoleezza Rice en la que dice que se suma a la Alianza de Civilizaciones con la condición de que además de financiación España siga las directrices del Foro para el Futuro liderado por EE.?UU.. Todo es muy confuso; el presidente pasa de la crítica desabrida de Marruecos, por su reciente visita a la muralla de la vergüenza de Melilla, al insólito comunicado turco con Erdogan, en el que ni está con las viñetas danesas de septiembre ni con los incendiarios y agresores de embajadas. La cuadratura del círculo. Es difícil comprender a esta izquierda que se instaló en el poder con un programa maximalista sin sentido de los límites políticos y morales. Llegó de la nada electoral y tras un extraño atentado se ha desbocado para llegar a la más altas cotas de la miseria. Sigue un guión marxista, no de Karl sino de Groucho Marx. Paciencia y resignación, aún nos queda mucho que sufrir.