¡Qué grande eres, Marlaska!

JOSÉ MARÍA CALLEJA

OPINIÓN

19 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LO MÁS importante del auto del grande juez Marlaska es que clausura el comando político de ETA para los dos próximos años. Este dato, en el que nadie parece reparar ahora, significa lisa y llanamente que, de cumplirse la resolución judicial de la Audiencia Nacional, Batasuna no se podrá presentar como tal a las elecciones municipales del 2007, convocatoria que muchos habíamos acordado que era decisiva para tomar la temperatura del eventual proceso de paz y para aclarar cuál sería el futuro de este grupo. Otros cuatro años fuera de los ayuntamientos pueden ser fatales para la existencia y el futuro de esta ilegal coalición. Para la propia supervivencia política, organizativa, económica de HB son vitales los ayuntamientos. En ellos crea sus puestos de trabajo, accede a importantísimas partidas de dinero, teje su red mafiosa de influencias, ensancha su hegemonía social y hace negocios inmobiliarios. Esto ocurría no sólo en los pocos en los que detentaba la alcaldía, también en aquéllos en los que los hermanos mayores del PNV eran los alcaldes y le cedían gustosamente las concejalías de cultura a los batasunos (algo así como si la UCD hubiera regalado sus concejalías de cultura a Fuerza Nueva). HB en los ayuntamientos ensancha su poder, crea zonas de dominio exclusivo de los violentos y se convierte en carro ganador a los ojos de sus seguidores. HB sin puestos de trabajo, sin dinero que repartir; pierde poder, pierde influencia social y deja de actuar como un imán para aquéllos que han encontrado en el apoyo al terrorismo una saneada forma de vida en los últimos años en Euskadi. La forma en que Otegi ha reaccionado ante el auto del juez ¡grande! Marlaska refleja la frustración del que pensaba que podía llevar el pulso hasta colocar un edulcorado símbolo de ETA en el centro del cartel de la convocatoria, y comprueba ahora en sus carnes que el Estado de derecho puede ser más o menos lento, pero, una vez que echa a andar, resulta seguro. Esta algarada del fin de semana y, sobre todo, la posibilidad de que Batasuna se presentara a las elecciones municipales del 2007, eran indicadores para saber cómo iba el supuesto proceso de paz. Grande Marlaska ha puesto al sentido común una vitola de resolución judicial y con ello han ganado la Justicia, el Estado de derecho y también el propio sentido común.