Dolor en Baiona

MIGUEL Á. RODRÍGUEZ

OPINIÓN

FUERON miles de personas las que ayer derramaron su rabia y dolor en las calles de Baiona por el asesinato, siempre inexplicable, de Águeda González. Un rápido trabajo policial aclaró, en este caso, la desaparición de otra joven. Ahora se sabe que murió apuñalada a plena luz del día y a escasos tres kilómetros de su domicilio. Hay un autor confeso y una investigación todavía abierta. Es tiempo de lamento y condolencia, pero también una buena oportunidad para devolverle a las fuerzas de seguridad del Estado un voto de confianza. Galicia es compleja y prestarle una cobertura policial no es sencillo. Cada desgraciado incidente como el de Águeda debería reabrir de nuevo el debate sobre la carencia de medios que ralentiza la eficacia de muchas investigaciones.