El caso Erika

X. A. VÁZQUEZ-ANTELO

OPINIÓN

18 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Todos lo sabían. El relato espeluznante de los sufrimientos y la muerte de la pequeña Erika, supuestamente a manos de su madre y su padrastro, tiene un agravante inesperado. Su entorno sabía que la pequeña era víctima de malos tratos. La Administración llegó tarde. Los servicios sociales, que ya estaban sobre la pista del comportamiento de la madre, tampoco reaccionaron a tiempo. La burocracia no pudo impedir que la niña fuera asesinada y depositada en un contenedor de basura. El turno de los jueces. Al tribunal que juzga el caso sólo se le puede pedir una cosa: que imparta justicia. La memoria de Erika lo exige.