SI USTED apaga el televisor o el equipo de música con el mando a distancia, no los apaga del todo. Hay una lucecita roja que sigue encendida (los aparatos quedan en stand by) y, por lo tanto, continúan consumiendo energía. No debería ser demasiado problema oprimir el correspondiente botón para que se apague del todo. Claro que luego hay que volver a pulsarlo para ponerlo a funcionar. En consecuencia, la comodidad es la principal razón de dejar los aparatos en stand by. Así sólo hace falta usar el mando a distancia. Sin embargo, el stand by supone un consumo tonto de energía y parece ser que no pequeño. Según un estudio realizado por el Fondo Británico de Ahorro Energético (OCU Salud, dic. 2005-ene 2006), los electrodomésticos en stand by consumen una energía equivalente a la emisión de un millón de toneladas de gases de efecto invernadero por año, lo cual representa el 1% de las emisiones de Gran Bretaña. Cada ciudadano paga unos 300 euros al año en el recibo de la energía eléctrica por mantener los electrodomésticos en stand by. Parece ser que televisores, cadenas de música, vídeos y DVD consumen la mayor parte de la energía cuando no están funcionando, debido a que los usuarios los dejan en stand by. Apague totalmente los electrodomésticos (nada de stand by) y así contribuirá a disminuir el importe de su recibo de electricidad (que en el 2006 sube un 4,48% de media) y a no dilapidar los recursos energéticos cada vez más escasos. Lo que sí debe dejar encendido es el stand by de su alma, presto a funcionar para disfrutar de las cosas buenas que la vida nos depara a lo largo de la vida. Ese es mi mejor deseo para los lectores de La Voz en el año que ahora se inicia. Sea una stand by person (persona siempre dispuesta a prestar su ayuda) y llene su alma de amor, de afecto, de amistad, de alegría, de buenas maneras, de atenciones para los demás, de... ¡Feliz año!