Democracia en Irak

| GONZALO PARENTE |

OPINIÓN

LAS RECIENTES elecciones para los 275 escaños de la Asamblea Nacional han constituido un éxito indiscutible del sufrido pueblo iraquí, pero también ha sido la derrota de quienes durante más de dos años se empeñaron en que Irak no llegue a ser gobernado por un nuevo régimen elegido por los 14 millones de ciudadanos de las 18 provincias a las que correspondieron 230 escaños. El resto de los 30 asientos sería para los partidos religiosos, étnicos o políticos. Además, un tercio del total de escaños debería ser para las mujeres. Las elecciones se celebraron en un clima de seguridad y votaron hasta los suníes que quieren formar parte del nuevo Parlamento. ¿Es Irak ya una democracia? Cuando un pueblo ha estado sometido a una tiranía feroz durante más de veinte años; cuando un pueblo ha sufrido los horrores de varias guerras casi seguidas (Irán, Kuwait y en su territorio); cuando después de la invasión han sido masacrados por quienes decían defenderlos, en mezquitas, mercados y concentraciones populares, esa sí es la verdadera resistencia de la población civil que ahora ha llevado su voto a las urnas para demostrar que quiere vivir en paz y libertad. Se merecen el reconocimiento y apoyo exterior para conseguirlo. Ahora que el tirano está siendo juzgado y han conseguido celebrar unas elecciones para un nuevo Parlamento y Gobierno, aunque van a continuar los ataques terroristas de los islamistas que han elegido ese país para dar la batalla a los occidentales, el pueblo iraquí resiste con raza y casta, demostrando que son poseedores de una de las culturas más antiguas y que tienen derecho a vivir en una paz bien ganada para siempre. Por eso los occidentales tenemos el deber de ayudarles para que lo consigan.