Ahora, Bolivia

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

LA LLAMADA revolución bolivariana se extiende a Bolivia, el antiguo Alto Perú que tomara el nombre del santísimo caudillo mesiánico adorado por Chávez. El dirigente indígena e indigenista Evo Morales ha ganado las recientes elecciones en el convulso país andino tropical, récord de revoluciones, asonadas y golpes de Estado palaciegos. Es muy probable que esta aventura que empieza con tanto júbilo para buena parte del empobrecido campesinado indígena pueda acabar en otro gran desastre como el que produjo la pérdida de la salida al Pacífico por Cobija. Mientras EE.?UU. se esfuerza por exportar la democracia a territorios que nunca la han conocido como Irak, su «patio trasero» se está llenando con toda clase de conceptos obsoletos, elementos desvencijados y arrumbados por la historia, movidos por peligrosos demagogos iluminados y vociferantes. Buena parte de los territorios mundiales con abundantes recursos energéticos o de minerales se encuentra en zonas hostiles a Occidente. Esos recursos pueden servir para financiar el desarrollo de sus sociedades, pero es más probable que se utilicen para sostener regímenes despóticos. Se abre un período de incertidumbre. Algunas grandes empresas españolas se han retirado del país desinvertiendo con pérdidas. Vamos a ver qué pasa con las inversiones españolas en Bolivia, país al que va a ser difícil que Bono pueda venderle fragatas. Pero si no tiene ya salida al mar cabe «colocarles» patrulleras artilladas para el lago Titicaca. Se teme que la experiencia de Morales, demagogo antiliberal y antiespañol, sea otro fracaso más ahogado en corrupción como el de Lula en Brasil. Ojalá no sea también un baño de sangre.