A los pelos


EL GUARDA jurado del gimnasio más julandrón de Madrid alerta por el pinganillo al gerente: «Jefe, que les ha vuelto a tocar codo con codo en las bicis estáticas. Y por los caretos de mala uva, me da que acaban otra vez tirándose de los pelos».Pero cuando el guarda lanza su advertencia ya es demasiado tarde. En las bicis estáticas la conversación se ha caldeado. Entre pedalada y pedalada, con los rostros cada vez más congestionados, los insultos brotan al ritmo de las gotas de sudor: -Sois patéticos, la risa de Europa. Vaya palo os ha dado Blair con el presupuesto europeo... -Me parece una estupidez que digas eso. Y además, a ti nadie te ha dado vela en este entierro. -Inglaterra sabe hacer las cosas, es una potencia respetada en el mundo, pero España está dirigida por un bobo. -Retira eso, ¡canalla! -Sinvergüenza, reptil, ¡no te tolero que me insultes! Los cuerpos, enfundados en ajustadas licras, se entrelazan en un violento cuerpo a cuerpo. Las manos vuelan a los pelos. Hay arañazos, patadas a la espinilla, cachetes subterráneos... Finalmente, sus guardaespaldas logran separar a Rajoy y Zapatero. Al fondo, subidas a unas cintas de footing , Ana Obregón y Victoria Beckham contemplan atónitas la escena.

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