Evidencias en Svalbard

| UXÍO LABARTA |

OPINIÓN

PESCA responsable, pesca sostenible, pesca ilegal. Más allá del fuero reivindicado por España y la Unión Europea, relativo a definir a quién corresponde la sanción ante una evidencia de pesca ilegal, las detenciones de los congeladores por parte de las patrulleras noruegas nos sitúan ante la necesidad de imprescindibles reflexiones. No es ninguna novedad que los países costeros vienen desarrollando una estrategia reivindicativa de ampliación de sus aguas territoriales en unos casos, y en otros de sus zonas económicas exclusivas o de protección pesquera. Estrategia acorde con la de 119 países signatarios de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y acogida a la modificación realizada en 1982, que permite que la plataforma continental territorial de un país se extienda hasta 350 millas desde su línea de costa. En ello está Noruega, pero también España y otros países. Por ello, nada nuevo hay si se interpreta que las detenciones del Meixueiro y del Garoya se insertan en una opción de palo y tentetieso que afiance hipotéticas estrategias de expansión noruega de sus aguas territoriales. Pero esa interpretación no es suficiente para entender lo sucedido. Puesto que, como se ha analizado exhaustivamente, cuando la crisis alcanza a la mayor parte de las pesquerías del Atlántico norte, americano o europeo, incluidas las gallegas, son los recursos marinos y la industria pesquera noruega quienes siguen manteniendo la sostenibilidad y la rentabilidad de su pesca. Por ello no debe extrañar que ante un comportamiento de pesca irresponsable e ilegal la inspección noruega haya decidido actuar. Porque, con vísceras o sin ellas, eso es lo que evidencia el abismo entre una declaración de media tonelada de fletán y la existencia de trescientas sesenta en las bodegas. A dos mil euros por tonelada. Este periódico titulaba « Bochorno en la pesca gallega» el impacto con el que fueron recibidas en Galicia las evidencias aportadas por Noruega. Salvo reacciones anecdócticas que pretendieron calificar como acto de piratería las detenciones, el comportamiento del mundo pesquero gallego, con la Consellería de Pesca a la cabeza, ha sido sobresaliente: tolerancia cero ante la evidencia de pesca ilegal. Sin coartadas.