CARLOS G. REIGOSA
24 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.FUI AL Circulo de Bellas Artes de Madrid a escuchar a Jean Baudrillard, uno de mis pesimistas antropológicos preferidos, que hablaba sobre Dominación y hegemonía: el juego del antagonismo mundial . Como siempre, Baudrillard nos ofreció una noche de magnífica cohetería verbal. Nos dijo que virtualmente lo tenemos todo, hasta la obligación del disfrute: «Antes los medios estaban por debajo de las aspiraciones, hoy las aspiraciones no están a la altura de los medios». Por eso vivimos «la desesperanza de tenerlo todo» y nos rebelamos. La revolución virtual terminó con la lucha amo-esclavo. Todos los predicados de la dominación han desaparecido, y la hegemonía es el final de la dominación. Vamos hacia un consumo total de la realidad, con la disolución del sistema, ya en plena estrategia de autodestrucción. Vivimos la carnavalización, la mascarada, el final del sistema representativo, sustituido por el espectáculo (caso Arnold Schwarzenegger). América domina el mundo por medio de la simulación, pero también es su primera víctima. Es la farsa de la Historia. Vamos hacia la descomposición acelerada de lo universal, con más discriminación... Me gustaría saber qué fue lo que aplaudimos con tanto entusiasmo cuando terminó de hablar.