EL ALA Bloque de la Xunta apuesta por convertir el 13-N en el Día da Dignidade , una especie de festivo laico en recuerdo de la calamidad del Prestige . Es interesante renovar el santoral y los festejos. En un país harto de elegir entre procesiones o enchentas gastronómicas, el Día da Dignidade supone una lúcida alternativa. Dado que estamos en otoño, la jornada podría arrancar con el llamado Magosto Mangouras . Luego, sesión vermú en la Praza da Quintana, a cargo de Manu Chao y la París-Noia. Por la tarde, suelta de cormoranes en la praia de Muxía, a cargo del vicepresidente de Benestar. En la TVG, emisión del programa O vicepresidente escoita , en vivo desde una batea de Arousa, y suspensión de la emisión diaria de Paixón de Gaviáns, en señal de duelo. Por la noche, A Feira do Aldraxe , un espectáculo interactivo en el museo CGAC, que recogería las mayores afrentas a nuestro sufrido pueblo, incluido que nunca llevasen a Pucho Boedo al Festival de Eurovisión. En los días de la indecente chapuza del Prestige , los gallegos dieron una lección de coraje cívico y desmintieron su injusta fama de mansos con una protesta imprescindible. Luego, aquella ola que pedía justicia fue patentada por un partido. Touriño descarta ahora el Día da Dignidade porque hay que mirar al futuro y no se puede armar una Galicia nueva excluyendo a ese 45,2% que votó -ay, ¡todavía!- más Fraga.