LOS AVIONES y otros objetos voladores más o menos identificados están dando muchos disgustos a los dos últimos ministros españoles de Defensa. Así, primero fue el desgraciado accidente del Yakolev; luego, ya con Bono, el lamentable accidente o derribo por el enemigo del helicóptero en Afganistán; y ahora, el caso del aterrizaje de supuestos aviones de la CIA con secuestrados a bordo en aeropuertos insulares españoles. ¿Estaba informado Bono de estos vuelos y no dijo nada? ¿Los vuelos en entredicho forman parte de los comunicados por la Administración norteamericana? El ministro del Interior ha sido muy contundente exigiendo investigación y responsabilidades en su caso, mientras que el de Defensa negó cualquier prueba o indicio de que EE. UU. hubiera cometido actividades ilícitas en relación con el caso, no obstante existir, al parecer, una protesta de su CNI ante la Inteligencia norteamericana. Si IU y Coalición Canaria habían solicitado la comparecencia primero de Alonso y luego de Bono en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, Rubalcaba ha anunciado que el Ejecutivo enviará a la Comisión de Exteriores a Moratinos, pues es el que está mejor informado. El que nuestro inefable ministro de Exteriores sea el mejor informado de los tres en este caso plantea una duda razonable. Pero no es la única: ¿por qué esta vez no se aprovecha cuestión tan mollar para el antiamericanismo militante del Gobierno? Con todo lo que está cayendo, ¿acaso Zapatero no quiere arriesgarse a ilustrar públicamente la trifulca interna entre Interior y Defensa? De esta batalla puede salir dañado Bono. Quizás tal sea lo que pretenden quienes quieren evitar que pueda ser el recambio de Zapatero si la cosa se sigue degradando rápidamente y es preciso salvar los intereses que sostienen al Gobierno. Felipe González en Alemania ha barajado la conveniencia de una gran coalición al estilo germano. ¿Con Javier Solana de futuro presidente?