CADA VEZ hay más alimentos híbridos, por llamarles de alguna forma, en el mercado. Así podemos encontrar bebidas refrescantes que llevan calcio o preparados alimenticios al cacao que incorporan fibra. Hay otros que han sido enriquecidos con ácidos omega 3: lácteos, bebidas de soja, galletas, huevos, aceitunas, etcétera. Generalmente son más caros que los normales. El consumidor debe reflexionar sobre la conveniencia o no de comprarlos y consumirlos. O, por el contrario, acudir a las fuentes naturales. Lo lógico es incorporar el calcio desde su fuente natural que son los productos lácteos y no a través de bebidas refrescantes. La fibra la aportan legumbres, frutas, verduras y cereales integrales, y no tiene mucho sentido que usen como reclamo un preparado alimenticio al cacao que lleve fibra, porque es mínima la cantidad que aportan las dos cucharadas que añadimos a la leche. Los ácidos grasos omega 3 están fundamentalmente en los pescados azules (sardinas, jureles, boquerones, truchas, bonito o atún, salmón) y su consumo debe ser la manera más saludable y económica de incorporarlos a la dieta. Además, en un estudio publicado en la revista Consumer (número 93, noviembre del 2005, www.consumer.es) se recogen los resultados de los análisis realizados a 15 alimentos enriquecidos con omega 3. El 40% de ellos llevan una cantidad de grasa omega 3 notablemente inferior a la que declaran en las etiquetas. El 27% no contienen las grasas EPA y DHA omega 3, que son a las que se les atribuyen propiedades beneficiosas para las enfermedades cardiovasculares. En síntesis, hay que consumir pescados azules, mucho más baratos y sabrosos que las fuentes artificiales de ácidos grasos omega 3. Así que ya lo sabe, busque las fuentes naturales de los nutrientes básicos de su dieta e incorpórelos a través de una alimentación diversificada.