Dejar a la niña en paz

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

TENEMOS demasiados problemas sin resolver encima de la mesa como para afrontar uno nuevo. Así que lo mejor es ir paso a paso, sacándonos de encima las cuestiones más apremiantes, que las hay, y muchas, dejando las otras para cuando corresponda. Sin histerias. Ha sido saberse que era niña y el país ha pasado a ser un vocerío reclamando la reforma constitucional. Precisamente ahora que hablas de Constitución y se le ponen los pelos de punta a media España. Y como si Leonor fuese a ser coronada reina mañana por la mañana y tuviésemos todos los papeles revueltos. Como si nos hubiese pillado el toro en esto de la sucesión y, con lo que ya tenemos encima, tuviéramos que afrontar una nueva preocupación. Aun quienes sumamos y restamos con dificultad sabemos que habrán de pasar, en el mejor de los casos, más de cincuenta años para que se plantee el problema. Será allá por el 2055. Entonces, según lo que nos cuentan, el nivel del mar habrá aumentado casi un metro, las temperaturas serán tres grados más elevadas y, esto sí que no es seguro, estarán finalizadas ya las obras del AVE en Galicia. No hay más que mirar cómo estaba este país hace 50 años y ver cómo está hoy para hacerse una idea de cómo puede estar dentro de otros cincuenta. Y ver quién era hace medio siglo el director de la banda para darnos cuenta de que no tenemos ni idea de quién lo será dentro de otro medio. Porque estamos pensando en los Borbones, y a lo mejor hay que hablar de los Hanover, por ejemplo. Así que lo que debemos hacer es ir pasito a pasito. Dejar que los Peñafieles y los Ansones se dediquen a lo suyo, que es hacer futurología y los demás, a lo nuestro. Que es solucionar lo del Estatuto catalán , lo de los otros estatutos, la inmigración, la miseria, el terrorismo, el paro, la educación o la sanidad. Y dejar a la niña en paz.