01 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
Ya tenemos culpable. La barbacoa la descubrieron Colón y sus acólitos al llegar a la actual Haití, cuyos indios, los tahínos, daban cuenta de las viandas tras pasarlas por una pequeña parrilla. Cinco siglos después, España descubrió atónita cómo una simple barbacoa originaba el mayor incendio forestal que se recuerda. El desastre de Guadalajara condenó a la barbacoa a la clandestinidad. ¿Y ahora qué? El Gobierno ha levantado la prohibición de estas parrillas. Llegaron las lluvias y el frío y, de paso, la normalidad a los montes. Ya podemos dormir todos tranquilos hasta el verano que viene. Llevamos décadas sin saber quién quema el monte. ¿O sí lo sabemos?