FARISAICO sería que alguien se escandalizara porque el presidente Touriño anuncie un chequeo económico-financiero de la comunidad gallega durante los dos últimos ejercicios. Es lo más natural, para su garantía y la de todos, que se cotejen datos, se profundice en programas... Ya puestos, Pérez Touriño podía haberle pasado la idea al conselleiro Méndez Romeu, que es enteramente de los suyos, para que mejorase el anunciado código de buenas prácticas. ¿Qué es eso?, se preguntarán. Pues una cosa así como el Harry Potter de los políticos, o sea, algo que se prueba una vez, queda bien, aunque no tenga la menor utilidad, y se convierte en un chollo. Si de verdad se le quiere dar a la ética apariencia de prosa formal en el DOG , ¿acaso sería osado pedir que los altos cargos se sometieran a una inspección de Hacienda al llegar al cargo y a su término? O con los límites aconsejables, que de lo contrario entre Baltar, Cacharro y algunos otros, al cesar, le iban a copar al Solbes de turno todos los inspectores de la plantilla. Siempre pensé que la ética era cuestión de las conciencias o de los libros de Savater o Sádaba. Desde que tienen el propósito de encerrarla en los boletines oficiales, ocurren cosas como las que ha anunciado Méndez Romeu: se prohibirán los regalos de tronío, por ejemplo. ¿Les van a poner a los posibles receptores un arco que además de metales detecte abrigos de piel para la señora? ¿También en su domicilio? Y cuando les localicen dos llaves en el bolsillo, ¿indagarán para saber si el segundo apartamento, piso o chalé es producto de una mordida o sólo una herencia? Todas estas buenas pautas, pero sin medios coercitivos, me suenan a música celestial. Si el asunto es de conciencia, quedémonos en el catecismo de Astete revisado en plan laico, que podremos regalar a los altos cargos por Navidad, y si es una norma de DOG , inspección de Hacienda al canto.