Un juicio irregular

OPINIÓN

VER EN el banquillo de los acusados a un criminal de la calaña de Sadam Huseín debería provocar una gran satisfacción. Sin embargo, hay motivos para moderar el entusiasmo. 1) Su enjuiciamiento sólo ha sido posible tras una invasión ilegal que ha costado decenas de miles de víctimas. 2) El mensaje que EE. UU. (el promotor del proceso) envía al mundo es que los dictadores sanguinarios que se le opongan terminarán como Sadam, no así sus aliados. 3) El juicio no reúne las garantías mínimas. 4) En Irak existe la pena de muerte. 5) No parece que Sadam vaya a tener plena libertad para expresarse. Sabe demasiado sobre sus otrora buenas relaciones con países occidentales, por ejemplo EE. UU. 6) Habría sido mucho mejor que lo juzgara un tribunal internacional.