No piense eso

OPINIÓN

NO piense eso. Aunque le parezca rarísimo y sin sentido, aunque se vea incapaz de intervenir, aunque no entienda por qué hemos llegado a este punto después de treinta años magníficos, no se deje ir, no haga como esos que luchan contra la muerte en medio de las olas y se cansan, creen que no vale la pena el esfuerzo y se abandonan camino del fondo. Lo digo porque encuentro cada día más gente que ve la política como un circo que le hace reír o llorar, pero cuya programación discurre al margen de su vida, eso sí, afectándola gravemente. Una noticia tapa a otra o la amplifica. Se amontonan los bla, bla, bla como ayer en la viñeta de Pinto y Chinto, las riadas tapan la sequía, los muertos de Pakistán a los de Guatemala, la valla de Melilla asoma lo que le deja el Estatut, la cuchillada de los precios desaparece en la de la huelga, y la cumbre ibeoramericana se ensombrece porque falta él, el carismático, el padre de los pobres, de los demócratas y de los derechos humanos. Falta Fidel y parece que no hay cumbre. No piense eso. Que ya casi tenemos minipisos, cuarenta o cincuenta bodas gais, idéntica violencia sexista y... nuestras fragatas ya regresan al Pérsico con los USA para proteger Irak. psanchez@udc.es