CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
04 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.OTRA vez, la valla. Harán una de espino, como la corona que llevó Cristo. Nueva avalancha. En la anterior murieron cinco a tiros. No sé sabe quién disparó. Si del lado del talante o del lado del hijo de Hassán. Lo vemos en la pecera de la tele y, en el fondo, nos da la misma pena que cuando se nos muere un pez del acuario. Pobrecitos. En Lanzarote se cuelan once, como ratas, por un falso techo y un hueco en la pared. Es un mundo obsceno. Les cuento. De nuestro lado, del bueno, claro, Yo, Flavio (Briatore) presenta una colección de ropa que se llama Billionaire. Son chaquetas con botones de diamantes y rubíes que valen casi un millón de pesetas cada una. Exclusivas. Para muestra un botón, de diamantes, de lo obsceno que es nuestro mundo. ¿Para qué se quieren botones de diamantes? ¿Y si un inmigrante te atraca por el botín de los botones? Ronaldinho usa botas con apliques de oro. ¿Dónde está el borceguí de toda la vida? ¿Tiene sentido que Ronaldinho revista sus pies de oro mientras los niños de las favelas juegan descalzos? No es que me ponga franciscano, pero ¿Ronaldinho puede ser embajador del Programa contra el Hambre de Naciones Unidas con botas de oro? Están locos estos romanos. cesar.casal@lavoz.es