La valla

X. A. VÁZQUEZ-ANTELO

OPINIÓN

Asalto masivo. Nada menos que 500 desposeídos, desplazados de países que no les sirven como patria, se lanzaron ayer al asalto de la valla que separa Occidente de África, en Melilla. Los responsables ya no se refieren a esto como incidentes fronterizos: hablan de un problema de Estado. Malestar. En Melilla están incómodos. En aquellos escasos 12 kilómetros cuadrados aún se intenta existir con normalidad, sin ver sufrir a los inmigrantes, sin tener que oír críticas a la Guardia Civil. La condena a vivir en una fortaleza asediada no es agradable y menos cuando, como los melillenses, no se ha hecho nada para merecerlo.