El huracán Bush

OPINIÓN

ESCRIBIÓ John Stuart Mill que «en las mayorías se esconde siempre el error». Y creo que esto mismo piensa el presidente Bush ahora que tiene a la mayoría de su país en contra. Pero estoy igualmente convencido de que esta desafección popular va a ser la salvación de Nueva Orleans. Porque, sin la falta de apoyo ciudadano que registran las encuestas, Bush no hubiera ido tantas veces a la zona devastada por el huracán Katrina ni hubiera prometido (como hizo el viernes) «una de las mayores operaciones de reconstrucción que el mundo haya conocido». Bush sabe que es su oportunidad de ganar la confianza de los perjudicados y recomponer su dañada imagen en el conjunto del país. Irak sigue restando, pero una masiva reparación en la zona abatida contrarrestaría en parte ese suma y sigue negativo. Por ello, quiere convertirse en una especie de «huracán redentor», capaz de reconstruir lo destruido a gran velocidad. «Es imposible imaginar EE. UU. sin Nueva Orleans, y esta ciudad resurgirá», dijo. Con igual razón probablemente podría haber dicho: «Es imposible imaginar mi recuperación en la estima popular sin Nueva Orleans, y sólo reconstruyéndola, yo resurgiré». O algo así. Porque éste es el Bush extrañamente autocrítico (reconoció que su Gobierno no supo actuar con la debida rapidez ante el Katrina ) que pone mucho empeño en reforzar y mostrar su lado humano con un discurso social recién salido del horno de sus estrategas demoscópicos. Ante los desheredados de la fortuna (de Luisiana, Alabama y Misisipi), la mayoría de raza negra, el presidente lanzó su mensaje más novedoso: el reconocimiento de la necesidad de «medidas drásticas» para erradicar la pobreza. Cualquiera que lo oyese no podría decir que estaba ante un presidente neoconservador, ultraliberal o muy despreocupado de lo social. Por eso la pregunta es: ¿Cumplirá su compromiso con los afectados o todo quedará en un huracán de palabras vacías? No es una cuestión de fe. Creo que Bush no ha cambiado. Pero también creo que mientras los sondeos le sigan siendo adversos (y seguirán siéndolo porque lo de Irak va para largo y para mal), el presidente vaquero intentará desenfundar rápido en ayuda de las zonas damnificadas.