Cada oveja con su pareja

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

SORPRENDIDO estoy de las escasas reacciones que ha producido la manifestación del presidente Pérez Touriño sobre el interés de conseguir determinadas sinergias en el funcionamiento de las dos cajas gallegas. Supongo que es razonable dar por hecho que se trataría de los primeros pasos para que madurara una situación que condujera a fusionar Caixa Galicia y Caixanova. «Non é nada que poida decidir o presidente do Goberno, ten que xurdir da propia dinámica do país», ha dicho el presidente. Lo cual sería tranquilizador en cuanto al no intervencionismo gubernamental en el asunto, si uno no hubiera perdido, tiempo ha, el candor que pudo tener algún día al recibir los mensajes políticos. Desde el entramado político-administrativo se puede actuar de mil modos, favorecer e incluso forzar situaciones sin estampar una firma en el D.O.G. A la espera de que voces cualificadas nos clarifiquen el panorama desde el punto de vista técnico, me guío por la vieja máxima de los beneficios de la competitividad, tan baqueteada en los últimos tiempos. Una cierta coordinación en algunos aspectos de la actividad de las cajas a la hora de hacer país, quizá resulte beneficiosa. Crear una sola entidad, nos puede llevar a importantes puestos en el ranking de no sé cuántas cosas, pero también a que solo tengamos un interlocutor a la hora de negociar una póliza, una hipoteca o una tarjeta de crédito de pobre. A mí, en principio, me gustaría poco. ¿Puedo decir esto en alto, no darán por hecho que soy del PP? Porque han sido dos populares, la alcaldesa Porro y el presidente de la Diputación Louzán, los primeros en decir que no en público. Pero me pasa con ellos lo que con todos los políticos: nunca sé si hablan por defender su propio territorio o simplemente porque el que sostiene lo contrario está en el partido de enfrente. Esa uniformidad de unos y otros, de cualquier color, me preocupa más que las fusiones, las financiaciones y demás temas de debate con bloques monolíticos de cada lado.