MARK Haddon ha publicado un libro distinto y distante. Se titula El curioso incidente del perro a medianoche. Está escrito desde los años luz en los que viven para bien y para mal los niños especiales. El protagonista es un adolescente con autismo. El autor, que fue profesor de minusválidos psíquicos, nos pone en los ojos y la mente de un chaval que necesita su rutina diaria para sobrevivir. El libro es una lección de coraje, un poema. Empieza con el asesinato de un perro y termina como música, una sinfonía de optimismo. El texto fue un súper ventas de los que merecen la pena. Lo conocí por el mejor sistema, boca oreja. Me lo recomendó mi cuñada, que es el centro del equilibrio, al verme tan a la deriva. Leerlo fue como si me tirase a una piscina, como estar debajo del agua, en el mundo submarino de los autistas, con los ojos bien abiertos. El chaval tiene una habilidad tremenda para las matemáticas y su memoria es un vídeo que lo graba todo, hasta que el exceso de información le hace explotar. Un temporal de datos, del que nadie está a salvo en la sociedad enferma en la que malvivimos. El libro deja poso, como todo lo que conocemos a fondo y llegamos a amar, a necesitar. cesar.casal@lavoz.es