El mundo del revés

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

QUIZÁS tengamos que hacer un máster en una universidad de prestigio, como puede ser la de Georgetown. Y seguir las enseñanzas de algunos de sus profesores asociados, celebridades del pensamiento moderno. Porque sólo así vamos a ser capaces de entender lo que está ocurriendo ahora mismo en este mundo nuestro. Sólo con un máster intensivo seremos quiénes de saber que, aunque vemos lo que vemos, no hemos perdido la cabeza. EE. UU. solicita ayuda a España, un país cobarde y traidor que lo dejó en la estacada en Irak. Aún más, el embajador Aguirre le pide petróleo al ministro Moratinos, como si esto fuese Arabia Saudí. Los bananeros satánicos Fidel Castro y Chávez ofrecen amparo a la primera potencia del planeta. Lo mismo que Sri Lanka. El gran líder mundial se fotografía con niños famélicos para recuperar su popularidad. Y soldados de la 82 División Aerotransportada, armados hasta las cejas, están preparados para disparar sobre sus convecinos, como si de malvados insurrectos iraquíes se tratase. Siempre se dijo que la realidad supera a la ficción. Pero hasta cierto punto. Porque nuestros esquemas saltan por los aires con lo que estos días nos enseñan las televisiones y los periódicos: supervivientes abandonados, niños muriendo de inanición y cadáveres flotando por las calles del país más rico del globo. Es difícil de entender que en la primera potencia mundial la violencia y el saqueo hayan provocado más daños que el propio huracán. Y, sobre todo, es difícil de entender cómo un gran coloso que se gasta cada mañana 150 millones de dólares en devastar el suelo iraquí recurre ahora a países cobardes y traidores y a líderes bananeros para superar el paisaje de desolación y caos. A ver si alguien vuelve a decirnos que EE. UU. es el modelo que hemos de seguir con fascinación.