Una inmensa batalla de poder

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

06 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL DINERO es el poder. Todo lo demás es un entretenimiento. Lo hemos comprobado hace dos días. Que Zapatero y Rajoy no alcanzaran ningún acuerdo no movió más interés que el de quienes tenemos la obligación de seguir sus pasos. Pero que el mismo día una potente empresa llamada Gas Natural decidiera devorar a otra mucho mayor llamada Endesa, ha conmovido los cimientos del país. La Bolsa se convirtió en un paraíso de especialistas en sacar dinero de los seísmos. La derecha se agitó como si pasara un huracán. Los fantasmas del intervencionismo del Gobierno aparecieron, con un designio planteado como una blasfemia en forma de pregunta: ¿todo esto se hace para beneficiar al Tripartido de Cataluña? La capital del reino se sintió asediada por unos insolentes salteadores de provincias. Esto último es, políticamente, lo peor. Desde el punto de vista empresarial, hay argumentos a favor y en contra de la operación. Para el consumidor, quizá sea indiferente, aunque se reduzca la competencia. Para el sector financiero, resulta inquietante que una caja de ahorros, influida por las administraciones local y autonómica, pueda acumular tanto poder. Pero las alarmas que han saltado han sido otras: las que hacen sospechar que estamos ante un asalto organizado en despachos políticos. Se trataría de facilitar esta acumulación de capital en Cataluña -porque la sede social del nuevo emporio estará en Barcelona- como compra de voluntades para aceptar un Estatuto de Autonomía más limitado. ¿Es una locura pensar esto? No. Es una perversión, pero no una locura. Resulta llamativo, por ejemplo, el buen tono con que el Gobierno catalán recibió los motivos de inconstitucionalidad. Inspira toda sospecha que las empresas perjudicadas, Endesa y Cajamadrid, estén presididas por hombres próximos al PP. Hay un desenlace que coincide con el propósito de descentralizar que ya se abrió con el traslado a Barcelona del Mercado de Telecomunicaciones. Y hay, por último, una pregunta que no tiene fácil respuesta: ¿permitiría esta OPA un gobierno donde el ministro de Industria y Energía no fuese el hombre fuerte del PSC, José Montilla? Con estos apuntes sobre la mesa, el PP va a lanzar su próxima cruzada contra la operación, a costa de Josep Piqué, a quien le ponen imposible conseguir un voto más en Cataluña. La batalla de la Sanidad le deja paso a la batalla de la nueva OPA. Y a este cronista le alarma el fondo de centralismo que encierra la oposición. Detrás de los argumentos técnicos hay algo que molesta de forma especial: que tanto poder se acumule en Cataluña. Esa es una forma de separación nacional. Lo dijo el conseller de Comercio, señor Huguet: «Desde Madrid no nos consideran de los suyos».