MUEREN 17 INMIGRANTES, 14 DE ELLOS NIÑOS, EN UN INCENDIO EN PARÍS

26 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Información en la página 18 RECIÉN CONOCIDA la muerte de 17 inmigrantes en el incendio de un edificio de París en el que vivían entre ratas cien niños y treinta adultos de Mali y Senegal, el ministro de Interior francés se presentó en el lugar anunciando la elaboración de una lista de inmuebles en situación de riesgo. Un debate arquitectónico que no viene mal para mantener aparcado el análisis sobre el destino de África y de estas últimas víctimas, llegadas casualmente del país de las mezquitas de barro, esos frágiles portentos levantados por artistas sudaneses cuando Francia aún no los había colonizado. Que ahora París siga sin saber qué hacer con Tombuctú tampoco sorprende. No lo sabe nadie. Lo peor es el empeño miope de estos políticos de Hamelín de aplazar lo inaplazable.