Blanco sobre verde

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

25 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

JOSÉ BLANCO ha sacado limpio, inmaculado, el puñal que había clavado hasta la empuñadura en el cuerpo -político- del que es todavía, inexplicablemente, director general de la Guardia Civil. El poderoso secretario de Organización del PSOE había considerado insuficientes las explicaciones sobre el asunto Roquetas que dio Gómez Arruche, de quien aseguró también que no estuvo a la altura de las circunstancias. No han dicho cosas mucho más duras los cándidos representantes de la oposición. Ahora, Blanco rectifica de algún modo, con una obviedad: es al Gobierno al que compete cesar o mantener al alto cargo. Hay altos puestos en las administraciones que tienen mal fario. La Fiscalía General del Estado parecía en tiempos, de cuando en vez, una residencia para políticos pasados del todo. La Dirección General de la Guardia Civil, que teóricamente civilizaron -en su sentido estricto- con Luis Roldán, miren por donde salió, preguntándonos todos aquello tan antiguo y socorrido de ¿y de los guardas, quién nos guardará? Ahora, un general que ha hecho honor a su procedencia, elevándose por los aires y enterándose a destiempo, y minusvalorándolo además, del gravísimo suceso almeriense. Rodríguez, el representante del BNG que últimamente ha tenido muchos aciertos parlamentarios, ha tomado la iniciativa de preguntar al Ejecutivo Zapatero por qué no se cesó al director general de la Guardia Civil, después de minimizar e incluso ocultar la muerte de un agricultor en el cuartelillo de Roquetas. Aunque Blanco haya sacado el puñal que había clavado en el cuerpo -político- de Gómez Arruche, no podrá negar que tiene tan mala opinión sobre el personaje como Francisco Rodríguez y otros muchos españoles. El PSOE tiene una oportunidad más para ser coherente con su predicada transparencia, cesar a Arruche, que ni siquiera entre influyentes socialistas tiene buena imagen, y volver a la tradición que inició de nombrar un civil para el cargo. Eso sí, después de comprobar su currículo y sus hábitos.