BUSH ha tardado en comprenderlo, pero parece que ya lo ha hecho. Y quizá las encuestas adversas a su gestión en Irak han tenido o están teniendo mucho que ver con la maduración de la idea. El presidente estadounidense ha entendido que la lucha contra el terrorismo internacional es cosa de todos, es decir, de EE.?UU., de la Unión Europea, de Rusia, de China y, sobre todo, de los países en los que tiene santuarios que lo fomentan y respaldan. La carta de Bush a Zapatero, más allá de sus referentes de cortesía, es indicativa en este sentido al definir la presencia española como «una parte esencial de los esfuerzos internacionales para ayudar al pueblo afgano a que tenga un futuro estable y democrático». El presidente de EE.?UU. es cada día más consciente de sus propios aprietos en Irak, y apunta hacia una misión internacional conjunta en la que países importantes, sobre todo los grandes de la Unión Europea, abandonen su pasividad y se comprometan en la lucha antiterrorista, en los términos de un acuerdo necesariamente nuevo (es decir, sin entrar de momento en lo de Irak, concebido como un «lío americano» para cuya solución no es fácil encontrar socios). La idea de que deberíamos estar ante una única lucha antiterrorista está calando en la sociedad estadounidense, pero también en la europea. Y una de las primeras consecuencias se está viendo en la posición occidental ante Irán. El Reino Unido, Francia y Alemania intentan un acuerdo que evite la carrera nuclear iraní, y lo intentan con una exposición de claras ventajas y desventajas según se paralice o avance el proyecto atómico. Desde atrás, EE.?UU. ha amenazado con una nueva guerra, algo en lo que no cree ni Bush, pero que representa la estrategia del «policía malo» en el proceso. (Es una pena que el canciller alemán, Gerhardt Schröder, lejos de aplicarse a la tarea, vuelva a envolverse en la bandera del antibelicismo antiamericanista, en el intento de ganar unas elecciones que tiene perdidas). De este modo un poco errático podría estarse caminando hacia la lógica de una única lucha antiterrorista, al amparo del derecho internacional. Lo cual sería empezar a adentrarse por el buen camino.