Las dos oposiciones

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LO TEMÍA, visto el nivel navajero a que han llegado algunos políticos. A poco de conocerse el siniestro de Afganistán, el PP hablaba en dos tonos bien distintos. Ni siquiera esperaron a que compareciera Bono, no obstante saberse con bastante antelación que lo haría. Para lo que dijo Rajoy no era necesario: dio el pésame a Zapatero, mostró su apoyo y solidaridad a las familiasy respaldó a las Fuerzas Armadas. Casi al propio tiempo, Zaplana convertía en lucha contra el terrorismo lo que es una misión humanitaria, y dio por hecho que ellos, ¡ejemplares que son!, ni culparían al presidente del Gobierno de lo ocurrido ni usarían las «artes de los otros». No creo que fuera ejemplar el comportamiento del PSOE en el asunto del Yak, lo que más se puede aproximar al caso de Afganistán, pero tampoco hay el menor indicio, hasta ahora, de que el Ejecutivo Zapatero actuara de manera tan zafia como el entonces ministro Trillo. Por todo lo sabido después, dio la impresión de que el titular de Defensa del PP utilizó en el transporte de los militares el equivalente al avión de una línea de bajo coste estrellado hace sólo unas horas en Grecia. Y que actuó como si, además, hubiera pedido rebaja en la tarifa de esa aeronave. Nada que ver con lo de ayer, donde no hay, de momento, el menor indicio de irregularidades. Sólo a un dirigente de IU de Andalucía se le ha ocurrido ir más allá que a Zaplana, partiendo de la infantiloide actitud izquierdista de que Zapatero y Bono son los culpables de los 17 muertos, por su afán de ir al encuentro con Estados Unidos. El portavoz del PP no ha llegado tan allá quizá porque no se lo pedía el cuerpo. Me pregunto por qué a Rajoy le urge sustituir a Fraga, si tiene dirigentes en su entorno que le interesaría más eliminar. Creo que somos legión a los que Zaplana, sin ir más lejos, nos parece que tiene un discurso más antiguo que el de Fraga; y cavernícola, por supuesto.