NO CONOZCO a la jefa de Tráfico de Pontevedra. Pero ha dicho algo obvio que otros no han sido capaces de decir. Las carreteras no pueden absorber la densidad de tráfico que produce el parque de vehículos. Tenemos un problema, con dos hechos: caravanas insoportables en las autopistas de peaje y accidentes imparables a pesar de la política represiva contra el conductor. Acepto que hay incumplimiento del código de la circulación, sobre todo en lo que se refiere a la velocidad. Pero alguien debería aceptar que muchas de las limitaciones de velocidad tienen que ver con la incapacidad del trazado y de la conservación de la red viaria para la densidad de tráfico a la que hemos llegado en un país en el que el consumo de carburantes incide en la capacidad de ingresos del Estado. ¿Qué estudios se hacen sobre la seguridad del vehículo tras los accidentes? ¿Qué aptitud tienen los conductores para reaccionar correctamente cuando la conducción se hace en malas condiciones climatológicas, con el firme alterado por agentes deslizantes; o ante un inesperado obstáculo, fijo o móvil, en la carretera? ¿Garantiza la Administración competente la seguridad del medio por el que se circula? ¿Qué política de actuaciones se pone en marcha con respecto a los puntos negros? En la prevención de los accidentes laborales se estudia: máquina, operario y proceso. Se busca la ergonomía y se dota a máquinas y herramientas de mecanismos de seguridad. Se sanciona a las empresas cuando las condiciones ambientales en las que se desarrolla el trabajo son incómodas o peligrosas. ¿Cuándo se harán campañas mas allá de la actitud del conductor? Es cuestión de tiempo descubrir que las medidas sancionadoras que ha puesto en marcha la Dirección General de Tráfico no van a disminuir los accidentes y sí los conductores sancionados, con toda la razón pero al mismo tiempo en una especie de grito de impotencia con un desajuste entre crecimiento de vehículos circulantes, falta de transporte colectivo operativo a las necesidades del desplazamiento diario, y una red viaria adecuada a las nuevas demandas del tráfico. Cuando disminuya el tráfico como consecuencia de la irrupción de un ferrocarril moderno y adaptado a la demanda de los ciudadanos, que tienen derecho a vivir en un lugar, trabajar en otro y desplazarse para disfrutar el ocio, nos sorprenderá la disminución de los siniestros.