DE SOL A SOL | O |
01 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EMILIO PÉREZ Touriño toma hoy posesión de la presidencia de la Xunta de Galicia, en un acto sencillo que pretende ser una metáfora del «nuevo tiempo» que se avecina. Manuel Fraga, después de cuatro mayorías absolutas, ha abandonado el domingo la residencia oficial de Monte Pío, en la que ha vivido desde el 2002. Son los últimos pasos de un relevo determinado por los resultados de las últimas elecciones autonómicas. El coro monolítico de los seis mil gaiteiros de Don Manuel dejará paso a una austera diversidad de artes escénicas y audiovisuales, música y poesía, que pretende reflejar la nueva forma de entender la política, en una Galicia que se quiere democrática, moderna, transparente y culta. Es el tiempo y el espacio de los gestos y de las imágenes, donde lo nuevo quiere diferenciarse de lo anterior, para ilustrar el cambio tranquilo e integrador que se ha prometido. Es la hora de Touriño, y también la de Quintana. A ellos les corresponde llevar el timón del futuro para alcanzar y satisfacer esa esperanza colectiva que una buena parte de su generación soñó. Las formas hasta ahora han sido buenas por parte de las tres fuerzas políticas. Algo muy de agradecer cuando los desacuerdos se erizan, para mal, en Euskadi y Cataluña.