Que tomen nota

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

EL NUEVO Gobierno de Galicia, el que tiene la misión de llevar a cabo el soñado cambio de este país, va a ponerse hoy en marcha. Lo hará de una forma más discreta y sobria de lo que estábamos acostumbrados. Sin el regimiento de gaiteiros, sin récords mundiales y sin excesivos alardes. Pero con la dignidad y ejemplaridad que un acontecimiento como éste se merece. El acto de toma de posesión, si es como se ha dicho, va a estar en consonancia con la discreción, la prudencia y la ejemplaridad que Galicia acaba de mostrar a los que residen más allá de Pedrafita. Porque la que este país noso ha dado es una lección que los profetas apocalípticos y los pitonisos agoreros van a tardar tiempo en olvidar. Galicia acaba de impartir una clase magistral de prudencia, cordura y formalidad. Primero en las urnas. Promoviendo un cambio, pero agradeciendo los servicios prestados con una dulce derrota. Después, los emigrantes, sin variar la voluntad de los residentes. Y más tarde las fuerzas políticas. Todas sin excepción. Las que forman gobierno y la que está en la oposición. El presidente Touriño, sabiendo liderar el proceso del cambio, con rigurosidad y sin folklorismos. Quintana demostrando que los nacionalistas no tienen cuernos y rabo como tenían los comunistas en el franquismo. Y Manuel Fraga y los suyos, con la cautela y el respeto propios que se merece la sociedad gallega. Quienes resucitaron los fantasmas de los enfrentamientos fratricidas, de las peleas pendencieras y de las rupturas territoriales, tienen que cambiar el discurso. Como quienes se abrazaron a la estrategia de la descalificación y del insulto. Porque Galicia, los gallegos y sus representantes políticos acaban de enseñarle al mundo cómo se ejerce el respeto y la responsabilidad en una democracia. Que tomen nota.