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18 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN LOS años locos de las puntocom , cuando la utopía cibernética presagiaba un nuevo mundo de riquezas ilimitadas, el canadiense Bernard Ebbers se convirtió en una de sus estrellas más fulgurantes, al frente de WorldCom, una empresa valorada en 150.000 millones de euros en 1999. Pero tras el éxito arrasador vino la caída imparable, y la pasada semana el llamado Rey Ebbers fue condenado a 25 años de cárcel por haber causado un agujero de 11.000 millones de dólares en la mayor quiebra empresarial de Estados Unidos. El sueño de Eldorado internáutico había concluido en un amargo despertar. Las acciones, antes disparadas, perdieron su valor en pocos días. Era el final de una delirante carrera en la que se había vendido demasiado humo.com. Hoy son varios los fundadores y altos directivos de empresas un día multimillonarias que ya han sido condenados a penas de cárcel o están pendientes de juicio. Enron, Adelphia y Tyco son algunos de los nombres que acompañan en la lista a WorldCom. El mundo de Internet es una realidad, pero no la que ellos imaginaron, con todo el mundo comunicándose y negociando frenéticamente. Quizá fueron unos adelantados, pero jugaron con las cuentas y arrastraron a muchos en su caída. Ahora lo pagan.