Minichorradas

OPINIÓN

¿SE COMPRARÍA usted un minipantalón que le llegara por la rodilla y le apretara insoportablemente las nalgas? ¿Aceptaría un minilápiz, una minitostada o un minilibro, tan pequeños que no le sirvieran para nada? Entonces, ¿para qué diablos podría querer alguien una minimoto? Pues, asómbrense, hay quien las quiere. Vamos, que hasta se han puesto de moda. Sólo en Galicia, la policía acaba de incautarse de más de cien de estos inútiles vehículos, que además son ilegales porque no pueden circular por la vía pública. La cuestión es, si usted ha sido seducido por el mundo de la minichorrada, coja unos euros, váyase a cualquier feria veraniega y móntese en una de esas motillos para quitarse el gusanillo y para no hacer más el ridículo. Será lo mejor.