08 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
SON LOS CULPABLES de miles de muertes en Nueva York, Casablanca, Madrid o Londres. Son los enemigos de una sociedad que, en los cinco continentes, quiere vivir en paz. Urge identificarlos y combatirlos hasta el final. El objetivo es poner delante de un juez a los responsables directos de tan viles masacres y a quienes manejan los hilos que los mueven como siniestras marionetas. Y también eliminar de raíz las condiciones en que germina la planta del fanatismo. Que se alimenta de la incultura, la injusticia y la desigualdad y no se combate a cañonazos. La democracia tiene armas suficientes para ganar este combate. Sólo hay que seleccionar las adecuadas y no equivocarse de objetivo.