CHIRAC y Blair han llevado su enfrentamiento visceral en la Unión Europea a la elección de la sede olímpica. Franceses y británicos han recurrido incluso al juego sucio para lograr el triunfo. El presidente francés ha dicho que la única aportación británica a la agricultura son las vacas locas y que no se puede confiar en un país con tan mala comida. Los británicos, cuyas artimañas entre bastidores para «vender» Londres son bien conocidas, han afirmado que el estadio olímpico parisino es muy bueno para el rugby, que no es deporte olímpico. ¿Y España? El beatífico Zapatero y el eufórico Gallardón han optado por el fair play, por no meterse con nadie y valorar la candidatura madrileña. ¿Se premiará el todo vale o el trabajo bien hecho y el saber estar? La solución, hoy.