Impacto profundo

X. A. VÁZQUEZ-ANTELO

OPINIÓN

Prefacio. Asumo que muchos dirán que el artículo que viene a continuación es demagógico, facilón. Pero confío en que alguien piense también que es necesario. Lo que pasa. Lo recordaron los divos del frívolo pop al hilo del festival Live 8: cada día la extrema pobreza mata a 50.000 africanos. Todos los años muere más gente en África por el hambre que la suma de las víctimas del sida, la malaria, la polio y las guerras. Cielo y suelo. Está bien gastarse 300 millones de euros en bombardear cometas en el espacio. ¿Pero podemos hacer eso mientras aquí abajo quedan personas que mueren de hambre? Y una pregunta más: Benedicto, ¿y los pobres, qué?