JAMÁS hubo otro acontecimiento en Madrid que suscitara tanta unanimidad y merecido tanto despliegue como el proyecto olímpico para el 2012, que iniciara el anterior alcalde, Álvarez del Manzano, y que ha encontrado en el actual, Alberto Ruiz-Gallardón, su mejor impulsor, porque el autoproclamado verso suelto del Partido Popular es un experimentado vendedor y un brillante dialéctico, que maneja las puestas en escena como el más consumado director de escena domina el más complicado montaje de ópera del mundo, quizás contagiado Gallardón de su propia melomanía. Y en el Comité Olímpico Internacional, que alguien ha comparado por el secretismo e imagino que también por la edad de sus miembros con el sacro colegio cardenalicio, esas condiciones que adornan al alcalde de Madrid son un magnífico pasaporte. El resto lo han hecho Feliciano Mayoral, cuyo nombramiento al frente de Madrid 2012 es otro éxito de Ruiz-Gallardón; su director de comunicación, Carlos Martín, y las empresas comerciales que, con su apuesta por la candidatura, están contribuyendo al enorme desembolso que supone presentarse el próximo 6 de julio en Singapur como favorita a la organización de unos juegos olímpicos. es el mensaje acuñado por la candidatura de Madrid 2012 como la mejor carta de presentación a la comisión evaluadora del Comité Olímpico. Y es verdad que estamos tan preparados que ETA ha terminado eligiendo como objetivo preferente nuestra candidatura, hasta cuya cocina del estadio de La Peineta, corazón también de la proyectada villa olímpica madrileña, se coló la banda terrorista el pasado fin de semana. A la vista de que parece imposible la neutralización de la acción terrorista en un centro tan sensible, escaparate además de la candidatura olímpica, la mejor respuesta al atentado ha sido el anuncio de la composición de nuestra delegación en Singapur. Ayer mismo, el vicealcalde dio a conocer que está encabezada nada menos que por la reina doña Sofía, a la que algunos recordamos como la primera animadora de nuestros deportistas en Barcelona 92, con su hijo abanderado de la delegación de nuestro país en los juegos de mejor cosecha española de la historia del olimpismo; un antecedente que parece toda una premonición para Madrid. Y para eso sí que estamos preparados.