ES EVIDENTE el cambio que a partir de la V legislatura se produjo en la gestión de la innovación e investigación por parte del gobierno gallego. La política de I+D residió desde los inicios de la autonomía en la Dirección Xeral de Universidades y desde ella, aún con esclavitudes de difícil solución, se desarrollaron acciones, con luces y sombras, para avanzar. En los Gobiernos Albor y en el tripartito, se pretendió desarrollar un plan gallego de I+D, pero los avatares dieron al traste con ello en ambas ocasiones. En 1989 se aprobó una ley de investigación, que quedó inédita, y fue sustituida por una nueva ley en 1993. Ley sin desarrollo en las dos legislaturas siguientes (III y IV). Con el agravante, en ese tiempo, de hacer depender la Secretaría del Plan de I+D de la DG de Universidades, a quien por ley aquella tenía que coordinar. En la V legislatura (1998) la secretaría general se integra en Presidencia y posteriormente en Innovación e Industria. Se formula el primer plan de I+D y evolucionan objetivos, presupuestos, e indicadores estadísticos. Tiene razón Rodríguez Yuste en lo que respecta a las magnitudes económicas alcanzadas por Galicia en inversión y planificación, pero a mi como a tantos, quizá a él mismo, nos preocupa más el cómo que el cuanto. Por ello los desajustes entre realidad, al menos estadística, y programas electorales son cuestiones menores. Más preocupante es la escasa reflexión parlamentaria, también pública, que en Galicia se ha desarrollado en estos años, donde no solo los planes y objetivos de I+D del Gobierno, sino las posibles alternativas y análisis, habrían permitido contrastar formulaciones relativas a la creación de centros, su grado de mimetismo o adecuación, y establecer prioridades, particularmente en recursos humanos profesionalizados. No dudo que el plan diseñado por el actual gobierno en funciones, o aquel otro alternativo, permitirán continuar avanzando en la innovación. Más allá de indicadores estadísticos. Pero tanto por la coyuntura europea, como por las acciones anunciadas desde el Estado en el programa Ingenio, las decisiones políticas que se adopten en Galicia definirán el futuro. Porque futuro se escribe con I (Investigación, Innovación, Ingenio) .