CARLOS G. REIGOSA
17 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS PEREGRINOS Manuel, Emilio y Anxo, santos de la devoción de sus respectivos partidarios (que los tienen, y muchos), llegaron al pórtico de la reflexión, tras una agotadora marcha en campaña. Hoy reflexionan y descansan ellos, y reflexionamos y descansamos (de ellos) nosotros. Mañana Galicia vota. Y sólo falta saber cuántos escaños le otorgará a cada uno, es decir, quién va a gobernar. El peregrino Manuel ha llegado muy satisfecho del deber cumplido, pero no sé si tan seguro acerca de los resultados. El peregrino Emilio, persuadido de que será el llamado a encabezar la Xunta, ha cultivado una actitud de cambio, moderada, serena y presidencial. El peregrino Anxo ha buscado (y encontrado en buena parte) un espacio propio con promesas no exentas de lógica y de atractivo, aunque algunos duden de su viabilidad. Ahí los tienen a los tres, preparados para recibir la bendición de los votos, el maná de los políticos. Representan tres programas distintos (dos de ellos se dice que conciliables y quizá ya conciliados), para una sola Galicia verdadera. A nosa. Tres peregrinos en el Obradoiro. Sólo uno tomará posesión de la presidencia en el Pazo de Raxoi, bajo la mirada del Apóstol, que guarda celosamente el nombre del elegido.