Apocalíptico

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

LO DE LA indecisión de los gallegos está ampliamente debatido y analizado y hasta lo tenemos casi asumido. Tanto que a día de hoy, más allá de Pedrafita, nos ven siempre en el medio de una escalera sin saber muy bien si subimos o bajamos. Ser gallego es un poco eso. Estar en el medio de los peldaños, con un pie hacia arriba y otro hacia abajo, el paraguas en una mano y una langosta asomando por el bolsillo del pantalón. Y sin saber qué decisión tomar. Más de la tercera parte de los gallegos que van a votar el próximo día 19 están ahora mismo en el medio de la escalera. Se lo han dicho a los sondeos. Les han dicho que ni suben, ni bajan. Sencillamente, que están ahí parados, indecisos y que esperan ir teniendo las ideas más claras a medida que avance la campaña. Y por eso, por esa necesidad que tienen de ganarse el voto indeciso, el mensaje que algunas fuerzas políticas están lanzando es agresivo, violento y lo que es peor, incierto y fraudulento. Y, por tanto, muy inquietante. Porque a nadie se le ocurre, por muy ingenuo que sea y por mucho que se lo repitan, pensar que un cambio en la Xunta vendrá acompañado del terrorismo. Ni tampoco que hay que ganar aunque sea preciso «robar los votos». Como no creemos que haya gallego que piense que se pueda promover otro 11 de marzo. O que acepte la equiparación de Touriño y Quintana con Mikel Antxa. O que crea que los que no somos del PP vivimos discriminados. No sólo es irresponsable, sino indignante que se utilicen estas trampas para intentar ganarse el voto de los inseguros. Los indecisos tienen la pequeña sombra de que aún no saben qué hacer. Los que les lanzan esos discursos feroces y apocalípticos, tienen un grave problema. Que están mintiendo. Y dejó escrito Alfred D¿Houdetot que la mentira sólo engaña a quien la dice. A ver si es cierto.