Sin compasión

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

05 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN SHANGAI se puede admirar una preciosa estatua en jade de un Buda yacente, que a medida que evoluciona espiritualmente va feminizando sus rasgos y aumentando su sentido de la compasión. Más allá de la propia peripecia personal, en la trayectoria pública de Peces Barba cabe identificar algunas de las líneas de fuerza de las de toda una progresía que contra Franco vivía mejor. Don Gregorio fue un personaje famoso en la Facultad de Derecho madrileña cuando hacía sus pinitos contra el Régimen bajo las alas protectoras del democristiano Ruiz-Jiménez, llamado «Sor intrépida» y fundador de la añorada Cuadernos para el Diálogo . En esa época era progre y estaba con los débiles, o eso decía, pero ahora está poniendo un extraño broche a su trayectoria. Ya su cobardía al no proteger al historiador Pio Moa de los energúmenos que trataron de agredirle en la universidad de la que es rector, o el no dar compatibilidad a que un profesor de la misma participara en el juicio contra su mecenas Botín, nos estaban dando muestras de su evolución. De ese «si quieres ver cómo es fulanito, dale un carguito», pero la decisión de ningunear la manifestación de las víctimas del terrorismo, refleja la preferencia por el poder a los débiles que han padecido la injusticia radical y le desenmascara. El éxito de la manifestación convocada por la AVT pone en evidencia a muchos personajillos de la secta progre que por mucha tramoya mediática y vistosos atuendos y máscaras que se pongan, no dejan de quedarse monas. Invito cortésmente a don Gregorio, en homenaje al recuerdo de ese pasado lejano, a que reflexione, a que vea cuándo y por qué ha traicionado sus viejos ideales al preferir las necesidades del poder al que sirve a los principios que defendía. Y no cabe mohatra de medio de comunicación que tape ya su sin compasión. Buda dimitió de príncipe.